Los orígenes de Finisterra se pierden en la oscuridad del tiempo, pero existen datos de su existencia por la singularidad geográfica de este enclave que atrajo la atención de los geógrafos e historiadores grecorromanos, aunque los datos aportados por estos carecen del rigor de la historiografía moderna.De la época romana y mezclados con objetos anteriores a ella se han encontrado en las parroquias de Duio innumerables restos que dan testimonio de la existencia de una importante población. La tribu celta de los nerios habitó estas tierras y es probable que en este valle de Duio se localizara su principal asentamiento, conocido como la ciudad de Dugium.Según cuenta la tradición que en este monte los romanos encontraron un altar al sol (Ara Solis) construido ahí por los pueblos que habitaron estas tierras antes de la romanización. En este monte se encuentran los restos arqueológicos de Vilar Vello que aún no han sido excavados ni estudiados, así como la ermita de San Guillermo muy relacionada con la cristianización de unos lugares paganos destinados a los ritos de la fertilidad.El viaje a Finisterre es, por su significación geográfica e histórica, un rito para todos los que visitan Galicia,La leyenda de la ciudad enterrada de Duio, capital de los antiguos pobladores de estas tierras y la existencia de castros costeros indican que Finisterre estuvo poblado desde muy antiguo. Este lugar causó gran impresión a los emperadores romanos. Su posición geográfica y sus increibles puestas de Sol hicieron creer a Decimo Junio Bruto, en el siglo I, que estaba en el Finis Terrae, el final de la tierra donde moría el sol. Un tramo de la calzada Per Loca Marítima aún se conserva en la actualidad.
domingo, 30 de noviembre de 2008
Finisterra
Los orígenes de Finisterra se pierden en la oscuridad del tiempo, pero existen datos de su existencia por la singularidad geográfica de este enclave que atrajo la atención de los geógrafos e historiadores grecorromanos, aunque los datos aportados por estos carecen del rigor de la historiografía moderna.De la época romana y mezclados con objetos anteriores a ella se han encontrado en las parroquias de Duio innumerables restos que dan testimonio de la existencia de una importante población. La tribu celta de los nerios habitó estas tierras y es probable que en este valle de Duio se localizara su principal asentamiento, conocido como la ciudad de Dugium.Según cuenta la tradición que en este monte los romanos encontraron un altar al sol (Ara Solis) construido ahí por los pueblos que habitaron estas tierras antes de la romanización. En este monte se encuentran los restos arqueológicos de Vilar Vello que aún no han sido excavados ni estudiados, así como la ermita de San Guillermo muy relacionada con la cristianización de unos lugares paganos destinados a los ritos de la fertilidad.El viaje a Finisterre es, por su significación geográfica e histórica, un rito para todos los que visitan Galicia,La leyenda de la ciudad enterrada de Duio, capital de los antiguos pobladores de estas tierras y la existencia de castros costeros indican que Finisterre estuvo poblado desde muy antiguo. Este lugar causó gran impresión a los emperadores romanos. Su posición geográfica y sus increibles puestas de Sol hicieron creer a Decimo Junio Bruto, en el siglo I, que estaba en el Finis Terrae, el final de la tierra donde moría el sol. Un tramo de la calzada Per Loca Marítima aún se conserva en la actualidad.
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